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miércoles, 23 de mayo de 2012

Celularis Labs: HTC One X


En el pasado mes de Febrero en el Mobile World Congress de Barcelona, HTC se subía al escenario para presentar la que pretende ser su nueva apuesta dentro de los smartphones Android de gama alta y su competencia directa a Samsung, que con la saga Galaxy se está comiendo gran parte de las ventas de la taiwanesa. Constituye así el máximo exponente de la saga One, que se une al HTC One S (del que también hicimos una reseña) y el HTC One V.
El HTC es un terminal deslumbrante en muchos sentidos, como vamos a ver ahora, y que sin duda deja el listón bien alto de cara a la competencia, incluido el reciente Samsung Galaxy S III. Muchos puntos fuertes y algunos flojos pendientes de mejorar son los que se quedan en el tintero pero sin lugar a dudas podemos decirnos que a día de hoy nos encontramos frente a frente ante uno de los mejores, sino el mejor, de los teléfonos Android. Vamos a ver por qué.

Características técnicas

El HTC One X cuenta con una buena hoja de prestaciones. No me gusta mucho detenerme en los números y en su lugar me parece mucho más útil analizar los resultados que se desprenden de ellos (cosa que vamos a analizar en los sucesivos párrafos) pero vamos a dejar claro, en líneas generales, ante qué tipo de terminal nos encontramos.
Monta un chipset Nvidia Tegra 3 con un procesador de cuatro núcleos corriendo a 1.5Ghz, 1GB de RAM y 32GB de memoria interna sin la posibilidad de ampliarlos con tarjetas de memoria externa. En cuanto a conectividad tiene los estándares básicos que podemos esperar de un terminal de este tipo más NFC, DLNA y Wi-Fi Direct.
La pantalla es uno de sus puntos más fuertes y es una LCD con tecnología Super IPS, 16 millones de colores, capacitiva y 720x1280 píxeles encajados en 4,7 pulgadas de pantalla a una densidad de 312 píxeles por pulgada. El cristal es Gorilla Glass con lo que nos aseguramos su durabilidad aparte de destacar por un agradable detalle curvado en los bordes.
La batería es de 1800mAh y la cámara de 8 Mpx con autofocus y grabación de vídeo a 1080p y 30 frames por segundo más un flash, la delantera son 1,3 Mpx y grabación a 720p. Tiene unas dimensiones de 134.4x 69.9 x 8.9 mm en sólo 130gramos de peso que se sienten muy agradables al tacto. El sistema operativo es Android 4.0.

Diseño, un dispositivo que entra por los ojos

Una vez vistas de manera rápida sus prestaciones a nivel técnico toca analizar otro de los detalles más relevantes en el HTC One X, su diseño. Tradicionalmente la marca siempre ha puesto muchísimo mimo en este aspecto y en esta ocasión no ha sido para menos. Se aleja bastante del peso y la solidez de otros smartphones como el iPhone 4S y el Sony Xperia S, por lo que en su lugar nos encontramos con otro terminal mucho más ligero pero muy bien construido.
Y es que frente a apuestas como la de Samsung con el Galaxy S II o el Galaxy S III que dan una sensación más barata y plasticosa, no ocurre así en este caso y nos encontramos con un terminal firme y sin piezas sueltas con un acabado muy bueno. El teléfono tiene una pequeña curvatura que se estabiliza con la lente en la parte central posterior. En el frontal encontramos la pantalla ligeramente curvada en los bordes, un detalle muy agradable, la cámara frontal de 1,3 Mpx y el auricular frontal, consistente en dos líneas de puntos perforadas muy bien conseguidas y con una apariencia muy limpia.
En cuanto a botones, en la parte delantera HTC ha prescindido del clásico botón de menú contextual de Android que se encuentra integrado de manera táctil dentro de la interfaz de Android 4.0 Ice Cream Sandwich y utiliza únicamente el clásico botón home, el botón de retroceso y el botón de multitarea, que en lugar de la galería propia de la versión de 4.0 muestra un carrusel con todas las aplicaciones abiertas.
En el lado derecho se encuentra el puerto MicroUSB para conectarlo al ordenador y recargarlo, en el lado izquierdo los dos botones de volumen que se quedan a la altura adecuada cuando lo sostenemos en la mano para poder controlarlos con el pulgar (un fallo frecuente en otros muchos terminales). No hay botón dedicado para la cámara.

La pantalla, su mejor baza

Vamos a ponerlo simple: la pantalla del One X es lo mejor que nos podemos encontrar en un smartphone ahora mismo, a mi modo de ver está por encima de la del iPhone 4S y sobre todo también de la del Samsung Galaxy S III, que tiene más pulgadas (4,8) pero las tira por el suelo al utilizar la tecnología PenTile y poniendo de manifiesto más píxeles de los que sería agradable ver en un mercado donde la tendencia es que no se distingan a simple viste.
En el caso del One X los píxeles no sólo resultan inapreciables sino que además las características de color, saturación y brillo son muy buenas. La gestión de brillo automatizada es aceptablemente buena, mucho más de lo que podemos ver en otros dispositivos Android que flaquean en este aspecto, aunque por el contrario el brillo afecta muchísimo, demasiado quizá a la duración de la batería, más de lo normal se entiende.
La pantalla es Gorilla Glass, 4,7 pulgadas y ligeramente curvada en los bordes, apagada presenta un agradable color negro intenso y con los botones capacitivos en la parte inferior de la misma, con una buena respuesta y ágiles al tacto. A plena luz del día el terminal se comporta adecuadamente aunque no es de lo mejor que hemos visto en este aspecto, donde se ve superado por tecnologías como la AMOLED, por ejemplo.
Ver vídeos, jugar a juegos, repasar fotos en la galería, leer, navegar por la web… todas esas actividades se benefician muchísimo de la pantalla del One X y convierten el uso del terminal en una experiencia muy por encima del media, ayudada por el terminal de cuatro núcleos que ayuda a moverlo todo fluidamente.

Cámara, la mejor en su categoría

La cámara del HTC One X es de 8 Megapíxeles, no es lo más alto que hemos podido ver en un terminal Android porque por ejemplo el Sony Xperia S cuenta con una de 12, pero del mismo modo que al principio aclarábamos que características no es lo mismo que rendimiento y usabilidad en el caso de One X la cámara con 8 Megapíxeles da para mucho.
Lo primero que hay que destacar es que lo más relevante es la capa de software que HTC le ha añadido. Es esta capa la verdadera característica diferenciadora frente a otros sistemas, probablemente sea la mejor cámara que nos podemos encontrar ahora mismo en Android, no sólo a nivel de calidad de imágenes y de sensor, sino porque cuando se trata de adecuar las distintas opciones de la cámara a las distintas situaciones no hay intefaz tan ágil ni tan efectiva.
Por ejemplo, una de las características estrella es la de poder tomar fotografías a la par que tomamos un vídeo. En todo momento en la cámara se nos muestran dos botones, uno con el icono de la cámara de vídeo para empezar a grabar a esos 1080p 30fps y un botón con un obturador para tomar la fotografía. Da igual si estamos grabando vídeo o no, ese botón siempre funcionará y tomará una foto para añadirla al carrete, así aún en mitad de la grabación podemos tomar una foto evitar perdernos algún momento en especial.
Aparte de esto encontramos una pequeña tuerca que nos permite escoger entre opciones como cuál de las dos cámaras usar, la resolución, la cámara, el ISO, el balance de blancos… muchas opciones y muy completas que quizá pierdan o mareen más al usuario novato pero que sin duda le vendrán bien al avanzado.
Con el icono de una A encontramos todos los modos automáticos de los que dispone la cámara, un curioso modo a cámara lenta aprovechando esos 30 frames por segundo, un modo para tomar panorámicas de manera más cómoda, para retratos, paisajes, macros y situaciones de baja luminosidad.
Si estás buscando un terminal con una buena cámara, en el caso del One X yo no lo dudaría, es de lo mejor que nos podemos encontrar ahora mismo.

Rendimiento, suficiente aunque no excelente

El rendimiento y la fluidez han sido algunos de los problemas a los que se ha encontrado Android con frecuencia. Toca ver si esos cuatro núcleos se ponen en juego en este sentido y aunque hay que reconocer que los avances han sido muchos en ese sentido sí que se pueden apreciar ralentizaciones y saltos en algunos momentos, sobre todo cuando tenemos muchas aplicaciones abiertas.
En juegos el comportamiento es bueno, aunque también se nota en los que piden un mayor comportamiento en gráficos como Grand Theft Auto. El otro tema es la batería, con un uso medio/moderado nos llega hasta el día de uso pero basta que tengamos muchas aplicaciones corriendo en segundo plano notaremos como la duración de la misma se reduce notablemente.

Interfaz, HTC Sense a toda resolución

Es imposible hablar de un terminal HTC sin reparar en la que es una de las mayores modificaciones que introduce la compañía en Android, la modificación de la apariencia con Sense, que en este caso monta la versión 3.0 pero con algunas novedades y mejoras introducidas con respecto por ejemplo al HTC Sensation y posteriores, introducidos en Abril de 2011 y que traían como principal novedad esta nueva versión de Sense.
Y la verdad es que la conjunción de Sense más la increíble pantalla le hacen muy bien a todo el conjunto en general. Hay que reconocer que se ve mejor que nunca y que algunos widgets como el clásico del tiempo ganan muchísimo. Por lo demás es importante notar que la ausencia de botón de menú contextual afecta en gran parte a la interfaz.
En su lugar, en la mayoría de las aplicaciones encontramos en la parte inferior un área con tres puntos dispuestos en horizontal y que cumple la misma función. Cuesta un poco acostumbrarse y realizar algunas acciones que yo antes suplía con ese botón, por ejemplo acceder a Ajustes desde la pantalla principal, ahora hay que buscar rodeos y nuevas maneras de llegar. En este caso con bajar el centro de notificaciones desde la parte superior encontramos el acceso directo a Ajustes, pero cambiar el fondo de pantalla no puede hacerse sino es a través de este menú.
Muy destacable, aunque quizá peca de poca intuitividad, es la manera en la que se implementan los widgets, donde se muestra una previsualización de los mismos y el espacio que ocupan en pantalla, aparte de tener una previsualización de la mismas en la parte superior para ir viendo cómo está cada escritorio y la disposición de los demás iconos y widgets en los mismos.
Para ello, simplemente tendremos que mantener apretado el dedo en la pantalla y aparecerán las distintas opciones, aparte de widgets también podremos colocar con comodidad las aplicaciones y accesos directos, agilizando muchísimo el proceso frente al resto de terminales donde tenemos que abrir el menú cada vez que queramos abrir una.

Conclusión

9/10
El HTC One X es para el que escribe estas líneas el mejor teléfono que nos podemos encontrar con Android ahora mismo, por encima de otras opciones como el Galaxy S III a nivel de pantalla y sobre todo de apariencia y aplicaciones nativas como la cámara. Sense 3.0 es un interesantísimo añadido que revoluciona toda la experiencia de usuario de Android y la mejora en muchos sentidos. Por otro lado, falla en algunos aspectos como el acabado en plástico, donde le gana su hermano pequeño el HTC One S con su cubierta metalizada y es demasiado grande como para poder sujetarlo cómodamente en muchas situaciones.

3 Motivos para elegir Windows Phone antes que Android


Nokia Lumia 800
Hace unos días, recurrió a mi un buen amigo pidiéndome consejo, quería saber qué móvil elegir entre un Samsung Galaxy SII o un HTC Sensation, que eran los que la operadora le ofrecía a coste cero si se pasaba a una tarifa (muy superior a sus necesidades, por otro lado). Mi respuesta fue: un Lumia 710. Desconcertado, me repitió la pregunta, a lo que le argumenté mi respuesta con mis razones para elegir un Windows Phone antes que cualquier Android.

Metro

La primera razón resulta obvia, siendo la primera cosa que nos encontramos al encender la pantalla de un Windows Phone y la que más facilita el uso de un dispositivo a diario. ¿Por qué me gusta Metro? Porque es una forma de mostrar contenido natural, con la que ya estamos acostumbrados y crecemos basada en la de los servicios públicos, estaciones y aeropuertos.

Diseño

Content before chrome, contenido antes que adornos. Tres palabras que, sin duda, definen a grandes rasgos la filosofía que Microsoft quiso implantar en Metro y donde marcó el hito diferenciador  con Android e iOS. Antes de Metro, el contenido se englobaba dentro de un marco, un adorno que no aportaba nada al usuario, pero que era necesario para que el dispositivo pudiese interactuar con él. Como respuesta innovadora Microsoft propuso hacer que sea el mismo contenido la forma de interactuar con el usuario, dándole más importancia en espacio de pantalla y atención; total, los controles para navegación están presentes físicamente en todo Windows Phone.
Correo iOS Windows Phone Android

Experiencia de usuario

Metro no es sólo un lenguaje de desarrollo, es una filosofía para mostrar contenido. Metro no es sólo una filosofía, es “ser digital”, mostrar empeño en el diseño, hacer que el usuario sepa manejar un dispositivo antes de haberlo tenido en sus manos. Y esto es justo lo que pasa con un Windows Phone, ya sabes manejarlo. Al contrario que en Android e igual que en iOS, en Windows Phone existen unas directrices claras desde el principio sobre cómo deben ser las interfaces de usuario, lo que elimina la fragmentación de interfaces, el mayor problema de los usuarios del sistema de Google, quienes creen que la fragmentación se refiere solo a que yo no pueda tener ICS en un Motorola del año pasado de manera oficial.

Sistema cerrado

Aquí es donde los seguidores de Stallman y fandroids se arrancan las barbas, o intentan venir a por las mías. Señores: hay que cambiar el chip, mejor dicho, hay que diferenciar chips. Yo también soy desarrollador, y mentiría vilmente si dijera que no he aprovechado software con su código en CodePlex o Github para hacer mis propias aplicaciones, pero lo que hay que tener en cuenta cuando uso un dispositivo móvil no es si su código lo puedo ver (por cierto, Android tampoco se lleva la palma en sistemas móviles abiertos), lo que hay que tener en cuenta es “¿qué me permite hacer y con qué facilidad?”. Cuando uso un Windows Phone o iOS no pienso en “Vaya, no puedo ver cómo funciona esto”, pienso en que funciona maravillosamente, pienso en lo que estoy haciendo con el aparato, ya sea enviar un correo o llamar o cualquier cosa; contrario a lo que pasa cuando uso mi Defy con la ROM oficial, momentos en los que pienso qué bien está pavimentado el suelo de mi calle o qué habrá de comer hoy en casa mientras espero que las aplicaciones abran, pero de la inmadurez de Dalvik y la inefectividad de Java hablaremos otro día (aquí es donde los fandroids dicen que su teléfono va fluido).
Poder montar Android sobre cualquier dispositivo tiene más contras que pros. Sí, está genial que cualquier empresa que disponga de un hardware pueda darle vida con Android, pero eso es lo que está mal de cara a la experiencia del usuario final. Antes remarcaba con negritas que los usuarios del SO verde decían que su teléfono iba bien, el por qué ese remarque está en el posesivo: lo que queremos no es que determinados n-cores vayan bien, lo que queremos es un dispositivo que con menos hardware logre las mejores prestaciones, como ya lo mencionaba Gerardo Torrealba; los usuarios que creen que ahorran comprando un ZTE frente a un Lumia 610 se equivocan: ahorrar es obtener las mejores prestaciones con los mínimos recursos.

Redes sociales

Windows Phone 7 People Hub
Windows Phone tiene algo único en cuanto a redes sociales: People Hub. En pocas palabras: acceso en un click a todas las actualizaciones de tus redes sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn,…) y a actualizar el estado en todas ellas al mismo tiempo. Con una descripción tan corta diréis que es una basura de feature, pero estas son las funcionalidades más jugosas: las que te permiten hacer muchas cosas de la manera más sencilla posible.
Aparte de la integración con las redes sociales, Windows Phone se integra de manera genial con SkyDrive, el gran desconocido -hasta hace poco- de los servicios Live, permitiéndote tener 25 (o 7, si eres nuevo) Gb de almacenamiento en línea para cualquier archivo, hacer presentaciones desde el teléfono o compartir documentos en la nube.

Desarrolladores

Como comentaba anteriormente, Windows Phone es un sistema cerrado. Y Microsoft lo quiere mimar, que sus aplicaciones sean de calidad y ofrezcan utilidad real a sus usuarios, no que cualquiera pague US$25 y se ponga a programar copypasteando de quién sabe dónde. Esto no significa que Microsoft no te ponga las cosas fáciles, todo lo contrario, ofrece más facilidades que Apple o Google para desarrollar en Windows Phone 7:
  • Si eres estudiante, Microsoft te regala la licencia de desarrollo y publicación en el Marketplace para Windows Phone, pudiendo rentabilizar tu tiempo libre.
  • La documentación de desarrollo en el MSDN es amplísima y con muy buenos ejemplos, el SDK es gratuito para cualquiera que quiera jugar con el emulador.
  • Si quiero a Microsoft por algo, es por hacer SDKs y Frameworks maravillosos, en Windows Phone no han defraudado, Visual Studio es genial y el emulador funciona.
Admito que el Marketplace tiene pocas aplicaciones, pero ¿es necesario tener cientos de miles de aplicaciones que no usaré?. Yo prefiero tener las esenciales, en lugar de tener que bucear en un Play lleno de baratijas.

En resumen

Windows Phone es bueno, bonito y barato. Es hacer todas las actividades inherentes a un buen sistema operativo móvil de forma más rápida y sencilla. Es verdad que los de Redmond han llegado tarde al festín que se estaban dando Apple y Google y que después de mantener Windows Mobile con vida mientras había iPhones en los alrededores ya, la mayoría de gente sigue pensando que Windows Phone es Windows Mobile. A pesar de esto, y el rechazo que genera Microsoft entre algunas personas, creo que Windows Phone es un sistema que vale mucho la pena probarlo, corriendo el riesgo de engancharte.